5 consejos prácticos para contratar una medición de calidad del aire

Las veces que he hablado con empresarios y gestores ambientales, por lo general encuentro que la contaminación del aire se reduce a la presencia o no de polvo. Independientemente de la cantidad de información con la que son bombardeados frente a temas ambientales y su implicación económica, el vínculo de la contaminación del aire con la gestión de riesgos no es tan visible (y por tanto, prioritaria) frente a la contaminación de aguas y suelos. Esto es verdad hasta que llega un requerimiento legal al escritorio del doliente por algo que no ha hecho o que se hizo mal.

En mi experiencia en el tema encuentro que ésta disonancia entre aire y riesgos en los negocios ha llevado a reducir la rigurosidad en la contratación por parte de las empresas, obviando puntos importantes a nivel de regulación y seguimiento, bien sea por autoridades o por los proveedores que trabajan estos de estudios.

Por eso hemos decidido publicar una serie de entradas con consejos prácticos y útiles que te sirvan de referencia al momento de contratar un estudio de contaminación del aire. Estos son producto de nuestra experiencia coordinando y ejecutando estudios atmosféricos para diferentes sectores.

El objetivo: reducir la brecha de información para los no expertos en puntos no tan obvios que puedan generar problemas en su gestión empresarial.

1. Pide registro de los equipos que se utilizan

Por norma, todos los equipos que se utilizan en las mediciones ambientales deben tener un registro EN TODO MOMENTO. No importa si estas en campo o en la ciudad, el proveedor te tiene que mostrar que efectivamente ese equipo es trazable-representativo (como un automóvil, debe tener placas e identificación) y que fue objeto de evaluación por parte de la autoridad certificadora (en Colombia, es el IDEAM).

Sabiendo que el papel lo aguanta todo, es importante que tu o un delegado tuyo verifiquen que en campo no hay cambios que comprometan lo que contrataste. Equipos oxidados, con abolladuras, partes faltantes o fisuras ya son causa de sospecha para cualquier auditor (TODO equipo que recolecta muestras de calidad del aire debe garantizar que no tiene fugas).

2. Exige la competencia de quien ejecuta el estudio

La principal fuente de errores en los estudios ambientales son de origen humano. Y eso no es extraño, los humanos somos proclives a equivocarnos. Pero por esa razón debemos prepararnos y llegar al nivel de experticia requerido para poder hacer bien nuestro trabajo. Bajo ese fundamento, POR NORMA, cualquier ejecutor de un estudio debe tener evidencia de su competencia. Esas evidencias pueden estar a la mano de quien contrata el estudio.

Aquí un dato: por falta de rigurosidad en los esfuerzos para capacitar a sus trabajadores (afanes y descuidos), podemos encontrar empresas con registros de capacitación en el papel “calcados” entre técnicos. Por esa razón, una forma sencilla de verificar la competencia de las personas que nos ayudan a hacer los estudios ambientales es preguntando, cotejando y charlando. Argumentos sencillos, claros y fáciles de entender, muestran a una persona que sabe lo que está haciendo.

3. Verifica procesos en el papel y en la práctica

Nosotros contratamos los servicios de un laboratorio ambiental porque tenemos la confianza ciega e incondicional en la información que ellos nos van a suministrar. Pero esa confianza no solo se puede quedar en las palabras y en los deseos, sino que debe estar “aterrizada” en documentos. Esto es válido para cualquier empresa de prestación de servicios.

Es importante cotejar que lo que está en el papel, se cumpla en la práctica. Imagina que contratas un trabajo y encuentras que el técnico a cargo titubea en sus tareas. ¿Cómo garantizamos que todo está en orden? La rotación de personal en las empresas es frecuente, luego la disponibilidad de personal puede llevar a una logística riesgosa. En ese caso, los procedimientos pueden estar en el papel, pero como un saludo a la bandera de la calidad.

4. Solicita a tiempo las cadena de custodia del estudio

Este es el “Talón de Aquiles” de la mayor parte de los estudios que he evaluado. La cadena de custodia es el elemento legal por excelencia en el desarrollo de cualquier estudio ambiental, siendo un factor de riesgo importante al validar o no información recopilada en campo.

Si comprendes (y tienes evidencias) en tu oficina de como es el paso a paso del desarrollo de un estudio, puedes garantizar que los datos son congruentes. Esa cadena de custodia garantiza que I). los involucrados en el estudio saben lo que están haciendo y lo trabajan a conciencia, se esfuerzan por que los datos sean reales y II). reduce el riesgo de pagar por servicios jurídicos que salven los millones y tiempo invertidos en esos estudios.

¿Pero porque es el “Talón de Aquiles”? Por la sencilla razón de que la cadena de custodia se tiene que elaborar en el momento en que se realiza cada operación de campo, incluyendo pormenores e información atípica. No se puede hacer antes o después, de lo contrario para efectos legales la información no es válida. Ergo, la inversión se fue al trasto. Cadenas de custodia hechas en la oficina, el hotel o en la casa, son ilegales –si, sucede-.

5. Mira la congruencia de la socialización del estudio

Todos los estudios deben ser socializados. No es porque aparezca como un requisito de norma, sino por la sencilla razón de que contrataste un servicio profesional, no un informe misterioso que no comprendes que tiene por dentro pero que en teoría debe servir para calmar a las autoridades ambientales.

Cuando un profesional sabe lo que hizo en ese estudio (se supone que para eso lo contrataron), te dará la cara y te dirá que fue lo que hizo y lo que no hizo, dejará claro el alcance y te brindará la confianza de cualquier garantía. Importante, verificar la lógica de cualquier planteamiento y la claridad de su objetivo para tu negocio.

Espero que te hayan gustado estos consejos, y por supuesto, te hayan sido de ayuda, lo menos que necesitas son dolores de cabeza. Esta es la primera de una serie de entradas con información que te ayuda a tomar una buena decisión y que exijas por lo que estas pagando. Recuerda que pagas algo por lo que vale, y un estudio bien hecho vale la pena pagarlo con confianza.

Un saludo y hasta la próxima ocasión!

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