En la gestión ambiental portuaria, uno de los mayores desafíos es la cuantificación precisa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Medir la huella de carbono en los puertos no solo nos permite entender nuestro impacto ambiental, sino que también es clave para reducir emisiones y cumplir compromisos de sostenibilidad. Sin embargo, un aspecto crítico en este proceso es evitar la doble contabilidad, especialmente en el alcance 3.
Alcances 1 y 2: Medición Clara y Controlable; Los alcances 1 (Combustión de combustibles en maquinaria y vehículos del puerto.) y 2 (Electricidad adquirida para la operación.) son relativamente sencillos de calcular, ya que están directamente relacionados con las operaciones portuarias y dado que estos consumos son medidos y controlados directamente, su registro es más preciso.
El Desafío del Alcance 3: Evitar la Doble Contabilidad ya este involucra emisiones indirectas fuera del control directo del puerto, pero con un impacto significativo. Para evitar errores en la cuantificación, es fundamental delimitar qué procesos son responsabilidad del puerto y cuáles corresponden a terceros (Clientes, Socios Comercials y Contratistas).
¿Qué se puede considerar sin caer en la doble contabilidad?
Proveedores de servicios logísticos: Incluir solo aquellos que tienen contratos directos con el puerto, evitando duplicar datos de empresas que ya reportan sus propias emisiones.
Transporte de carga: Medir únicamente las emisiones del transporte controlado o contratado por el puerto, excluyendo flotas de terceros que gestionan sus propios inventarios de carbono.
Gestión de residuos: Registrar solo las emisiones derivadas de la disposición final de residuos generados por la actividad portuaria, sin contar aquellas reportadas por empresas recicladoras.
Una coordinación clara con la cadena de suministro y la definición precisa de los límites de reporte garantizarán un cálculo más preciso de la huella de carbono, evitando errores y mejorando la gestión de reducción de emisiones.
Colombia cuenta con nueve puertos principales en el Caribe y el Pacífico, estos puertos están interconectados con diversos terminales portuarios, donde las fuentes de emisión son constantes y claras. Sin embargo, la falta de precisión en la cuantificación de emisiones puede generar riesgos para las organizaciones marítimas.
La Resolución 839 de 2023 del MADS establece un Registro de Emisiones, integrado al RUA. Además, si las emisiones superan 25.000 toneladas de CO₂e anuales, las auditorías serán más estrictas, lo que resalta la importancia de una correcta cuantificación y reporte.
La implementación de estrategias para mitigar la huella de carbono no solo es un compromiso ambiental, sino una necesidad estratégica. Este escenario pone en la mira no solo a los terminales portuarios, sino también a empresas grandes y medianas que deben prepararse para regulaciones más exigentes en materia de sostenibilidad.





